Sentirte mejor, perder peso con salud, mantenerte en forma, superar un reto personal… o sencillamente, porque te gusta. Nada motiva tanto como tener claro por qué corres y comprobar cómo vas logrando tus objetivos, pero no pienses solo en los beneficios de correr a medio plazo. Dedica unos instantes de cada entrenamiento a recrearte en las sensaciones agradables que experimentas cuando entrenas: tu respiración, el paisaje, la sensación de energía, el ritmo, etc.
